

En Oikia había ya una iglesia en el siglo XV, y seguramente antes.
No conocemos datos de obras realizadas en ella en el siglo XVI. Quizá los continuos pleitos que Oikia mantuvo con la villa de Zumaia, de la que pretendía independizarse, hasta el punto de ser necesaria en 1486 la intervención de los Reyes Católicos, que fallaron a favor de Zumaia, les restó fuerzas a la hora de abordar las obras de reconstrucción de su iglesia.
En ella contrajeron matrimonio el 18 de Junio de 1572, Francisco Bouquer de Warthon y Mariana de Zarauz y Gamboa, e imaginamos el nerviosismo del entonces Rector, ya que inscribió la partida de casamiento en el Libro de Bautizados, y hasta parece que se equivocó al escribir el nombre y apellidos de la dama, que era la Señora de la Casa de Zarauz y futura fundadora del Convento de Santa Clara de su villa natal.
La sustitución del magnífico retablo renacentista por otro barroco, la traza de su portada también barroca, y las características de los apoyos y de las bóvedas, nos impulsan a pensar que las auténticas obras de reconstrucción de este templo tuvieron lugar bien avanzado el siglo XVII. Son éstas las que le confieren su fisonomía actual, y lo diferencia de la mayoría de las iglesias guipuzcoanas.
Sabemos que hasta hace poco, contaba con dos coros altos. En las reformas que se efectuaron recientemente se dejó únicamente un coro, cuya estructura es de madera.
El interesante retablo que Andrés de Araoz realizó hacia el año 1560, aparece expuesto hoy junto a la entrada del templo.
Iglesia de planta de salón de una sola nave de dos tramos y ábside rectangular.
Los dos tramos de la nave se cubren con bóvedas de arista apoyadas en arcos fajones de medio punto que arrancan de ménsulas muy sencillas. La sacristía está cubierta por bóveda de medio cañón con lunetos. Un arco triunfal de medio punto enmarca la capilla mayor, cuyo frente aparece ocupado por un retablo barroco.
Los muros son de sillería con contrafuertes exteriores.
La torre, con remate barroco, está situada a los pies en el lado de la epístola.
Un pórtico en forma de "L", cerrado, protege la sencilla portada barroca que sirve de acceso al templo.
Junto a la entrada, a mano izquierda, está colocado el retablo renacentista, atribuido a Andrés de Araoz.
OBRAS SUBVENCIONADAS
Arreglos en las cubiertas y retejo general, reformas en el pórtico y acondicionamiento y pintura de paramentos exteriores e interiores.
IMPORTE DE LAS SUBVENCIÓN
Plan 1983: 1.000.000 ptas.
Plan 1984: 1.000.000 ptas.
Plan 1986: 1.000.000 ptas.